Lo básico 🕯️
- Dirección: Pasaje de la Banca, 7, a un paso de Las Ramblas
- Metro Drassanes (L3)
- Más de 150 figuras en 28 escenarios, tras la renovación de 2020
- Entrada general: 21€
- Abierto todos los días excepto el 25 de diciembre
El Pasaje de la Banca es de esas calles que uno cruza sin mirar si no sabe lo que hay al fondo. Pero al fondo, junto a Las Ramblas, está el Museo de Cera de Barcelona, con su fachada de otra época y sus figuras de cera repartidas en escenarios inmersivos que poco tienen que ver con lo que era este sitio hace veinte años.
Tras la reforma de 2020 ya no es el museo algo polvoriento que recordaban los que vinieron de niños. La entrada general da acceso a más de 150 figuras en 28 salas, y conviene saberlo antes de ir: es una tarde entera, no una parada de quince minutos de camino al puerto.
Qué es el Museo de Cera y cómo llegar
La dirección es Pasaje de la Banca, 7, una calle estrecha que sale de Las Ramblas casi a la altura del monumento a Colón. Hay que fijarse: entre las tiendas de souvenirs y los puestos de flores, el pasaje pasa desapercibido si no se busca. También se puede comprar entrada en una caseta situada directamente sobre La Rambla, lo que evita tener que localizar la calle.
En metro, la parada es Drassanes, línea L3, a un par de minutos andando. Es zona de Ciutat Vella, así que si vienes de fuera y te mueves en transporte público, no hace falta combinar líneas.
El museo es de titularidad privada, algo que se nota en el mimo puesto en la reforma: desde diciembre de 2020 funciona como el Nuevo Museo de Cera, con tecnología audiovisual y digital pensada para que cada sala sea también un decorado. Es, sin rodeos, un espacio selfie-friendly: se ha construido para que fotografíes, no solo para que mires.
La historia del edificio: de banco a museo de cera
El edificio es del siglo XIX —las fuentes no se ponen de acuerdo sobre si fue 1867 o 1873, así que ahí lo dejamos— y lo levantó la Compañía General de Crédito «El Comercio», fundada por Ignacio Girona y Agrafel, con obra del Maestro de Obras Domingo Balet Nadal. Nada indica que naciera pensando en figuras de cera: era, como tantos inmuebles de este tramo de Ciutat Vella, un banco.
En 1892 se le añadió un piso para la Caixa Vilumara, el Crédito Mutuo Fabril y Mercantil, y de esa ampliación quedan dos detalles que siguen ahí: el escudo de Cataluña en la fachada y la balaustrada de la azotea. En 1914 el Banco de Barcelona se fusionó con la entidad y encargó al arquitecto Josep Oriol Mestre un segundo piso. La suerte del banco, sin embargo, se torció pronto: quebró en 1922 y el edificio pasó a manos de Crédito y Docks.
El giro hacia lo que hoy visitamos llegó en 1973, cuando el arquitecto y escenógrafo Enrique Alarcón lo transformó en museo de cera, trabajando con mármol, madera, acero, seda y cristal. El resultado es un edificio neoclásico con una escalera ochocentista y un salón neogótico que imita, nada menos, el Saló del Tinell del Ayuntamiento. Se entra a ver figuras de cera y uno acaba fijándose también en dónde está.
Qué puedes ver dentro: los escenarios del museo
Homenaje a Cataluña
Se empieza subiendo la escalera de mármol de la entrada, ya de por sí parte del espectáculo. Pantallas, proyecciones y sonido envolvente recrean tradiciones catalanas como la Patum de Berga y los Castellers, en una sala que funciona más como experiencia que como simple vitrina.
Los grandes maestros
Cuatro salas reúnen nombres tan distintos como Cervantes, Shakespeare, Molière, Marie Curie, Einstein, Ramón y Cajal, Stephen Hawking, Frida Kahlo, Dalí, Picasso, Beethoven o Pau Casals. Una de estas salas es, de hecho, la antigua sala de juntas del banco, y conserva una pintura original de Vilaró de 1906 en el techo.
La Sala Magna
Una estructura de hierro y cristal de más de 10 metros de altura alberga a la música contemporánea y clásica reunida en cera: Billie Eilish, Rosalía, Taylor Swift, Rihanna, Adele, Elton John, los Beatles, David Bowie o Michael Jackson comparten espacio bajo el mismo techo acristalado.
La cámara acorazada
Aquí se conserva la caja fuerte original de la entidad bancaria que ocupaba el edificio, con una escena de unos atracadores intentando llevarse el botín. Es de los rincones donde más se nota que el museo juega con su propio pasado de banco.
El Pasaje del Terror
Asesinos históricos y personajes de películas de miedo se reparten este tramo, pensado para sobresaltar. Una guillotina cae de forma inesperada sobre uno de los personajes, y es, según quien lo cuente, el momento que más se recuerda al salir.
Otros escenarios
El resto de las 28 salas incluye figuras de deportistas y cocineros, además de escenarios dedicados a la ciencia y la literatura. Es la parte del recorrido donde menos prisa hay que tener: hay margen para detenerse en lo que a cada uno le interese más.
Horarios y precio de la entrada
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Horario lunes, martes, miércoles, jueves y domingo | 10:00 – 20:00h |
| Horario viernes y sábado | 10:00 – 20:30h |
| Cerrado | 25 de diciembre |
| Entrada general | 21€ |
| Niños hasta 14 años con carnet Club Super 3 | Entrada gratuita |
| Familia Numerosa o Monoparental | 15% de descuento |
| Targeta Rosa | 15% de descuento |
Un apunte
Los fines de semana el museo cierra media hora más tarde que entre semana. Si vas con niños con carnet Club Super 3, la entrada gratuita solo aplica hasta los 14 años, así que conviene llevar el carnet encima para evitar discusiones en taquilla.
El Bosc de les Fades y el Passatge del Temps
La visita no termina con la última figura de cera. Justo a la salida, en el mismo Pasaje de la Banca, espera El Bosc de les Fades, un bar temático poblado de árboles y gnomos que recrea un bosque mágico dentro de un local. Es de esos sitios que sorprenden más por contraste que por sí solos: se sale del museo y, sin cruzar la calle, se entra en otro mundo distinto.
Junto a él está el Passatge del Temps, un espacio singular vinculado al paso del tiempo que combina, según se mire, algo de exposición y algo de homenaje al arte del origami. No conviene encasillarlo en una sola etiqueta: es más una curiosidad que complementa la visita que un museo aparte.
Ambos forman parte de la experiencia completa, y lo lógico es dejarlos para el final, cuando ya se ha recorrido todo el museo y apetece sentarse un rato antes de volver a Las Ramblas.
Consejos prácticos para tu visita
- El museo es accesible para personas con discapacidad física, algo que no siempre se da por hecho en edificios del siglo XIX
- Forma parte del proyecto Raval Cultural, que agrupa más de 300 propuestas culturales del barrio
- Está pensado como espacio selfie-friendly: nadie te va a mirar mal por hacerte fotos con las figuras
- Mejor comprar la entrada en la caseta de La Rambla o con antelación, porque el entorno de Las Ramblas suele estar muy concurrido
Si tuviera que decidir por ti: entra a media tarde entre semana, cuando el pasaje está más tranquilo, y deja para el final el Bosc de les Fades. Es la manera de que la visita no se quede en una foto rápida de camino al puerto.